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Ventilación emocional

Las emociones con reacciones afectivas innatas que todos experimentamos. Son el GPS que nos indica lo que ocurre en nuestro entorno y cómo nos afecta.  La reacción se puede dar:

  • a nivel cognitivo/subjetivo: sentimientos o sensaciones
  • a nivel conductual/expresivo: conducta
  • a nivel fisiológico/adaptativo: sistema nervioso (central o periférico)

Las emociones no son ni buenas ni malas, cada una de ellas tiene una función y cada función es necesaria para adaptarnos al entorno e interactuar con él. Pueden ser:

  • positivas: felicidad, amor, …
  • negativas: tristeza, ira, miedo, …
  • neutras: sorpresa

Cuando una emoción no se expresa, encontrará la manera de manifestarse a través de alguno de los tres tipos de respuesta,  causándonos malestar y sufrimiento (manifestándose como tristeza o depresión, dolores de cabeza, o irritabilidad, por ejemplo)

Las emociones cumplen una función adaptativa, social y motivacional:

  • Adaptativa: nos permite adaptarnos al ambiente, por ejemplo, el miedo nos ayuda a protegernos y a salir corriendo si vemos un león y el asco nos ayuda a rechazar algo que huelo mal y que puede ser nocivo para nuestra salud
  • Social: nos ayuda a comunicarnos, a transmitir nuestros estados afectivos y favorece la conducta prosocial
  • Motivacional: nos ayuda a dirigirnos hacia metas y lograr los objetivos propuestos.

Por lo tanto, la gestión emocional es importante tanto para nuestro propio bienestar como para nuestra relación con el entorno.

En ocasiones, nos resulta mas complicado expresar nuestras emociones, bien por tratarse de un hecho traumático, por avergonzarse de algo, porque duele demasiado, …, cada persona tiene sus razones. Por ejemplo, en la situación de alarma sanitaria que estamos viviendo por el coronavirus, habrá sanitarios, pacientes, trabajadores de todos los ámbitos, y toda la población en general que hayan acumulado emociones que aún no han dejado aflorar. Puede ser porque toda su atención está en curar, en sanar, en mantener el empleo, … pero llegará un momento que toda esa emoción acumulada tendrá que salir, en forma de lagrimas, de gritos, de narraciones, tenemos que comunicar y transmitir todo eso que hemos sentido y que nos ha emocionado.

La ventilación emocional es una técnica psicológica que nos permite identificar nuestras emociones y expresarlas. El objetivo es evitar que estas emociones se queden cronificadas en nuestro interior causándonos sufrimiento.

Es lo mismo que cuando una habitación está con el ambiente cargado y es necesario abrir la ventana para… ventilar, para hacer que circule el aire y se vaya ese olor acumulado.

Podemos ventilar nuestras emociones de múltiples maneras, por nuestra cuenta, escribiendo, dibujando, hablando con un amigo o colega o en ultimo recurso con un profesional como un psicólogo. 

Es importante, darse cuenta del momento en el que necesitas esa ventilación emocional para que no cristalice en un mayor malestar. Cuando el aire circula por la habitación enseguida el ambiente se vuelve respirable y agradable. Lo mismo pasa con las emociones, es necesario que fluyan para que el organismo pueda respirar de forma fluida, como en una habitación ventilada. 

1 Comentario

  1. Laura Blanco

    Me ha sorprendido ver que la sorpresa se cataloga como «neutra», ¿es porque puede tener signo positivo o negativo indistintamente? Cuando te sorprenden para bien o cuando te decepcionan, que te sorprenden para mal…

    Responder

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